Sep 15
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Y a pesar de que al equipo de convocatoria abierta se le capacitó durante varias sesiones y se le dieron indicaciones precisas, para asegurar que la película tuviera una gran calidad de imagen y sonido, también enviamos a las calles:

• 30 unidades con fotógrafos profesionales, reconocidos todos en sus distintos ámbitos: cine de ficción, documental y publicidad.

• 10 unidades de fotografía Time Lapse, 4 en el zócalo y el resto para hacer panorámicas de la ciudad.

• 14 unidades de sonido para grabar únicamente los ruidos, músicas y voces de la ciudad.

• 80 fotógrafos profesionales con cámaras de foto fija para hacer ráfagas de stills y obtener imagen en movimiento.

• 20 prestigiados documentalistas para realizar un retrato de diversos personajes de la ciudad que conforman el espectro social; hombres y mujeres que el director seleccionó y con quienes acordó previamente que durante todo el día una cámara les seguiría para hacerlos protagonistas de esta historia: un foto-reportero, un empresario, un grupo de niños de la calle, un invidente, una actriz, un travesti, una indígena vendedora, una modelo, un indigente, un granadero, un rapero, un skin head, un niño invidente, una anciana enfermera, un paramédico, un campesino, un pepenador, una activista gay, un barrendero y una chica adolescente.

Con los ojos de este gran equipo de fotógrafos con distintas formaciones, proveniente de diferentes zonas y estratos sociales, llegamos a lugares insospechados, entramos como invitados clandestinos a rincones a los que jamás habríamos accedido de otra manera, logramos tener aspectos de situaciones que ni siquiera imaginábamos, o que la inmediatez urbana nos hace olvidar. Estas sensibilidades variadas, antagónicas o convergentes, nos permitieron acercarnos a la realidad de otra manera y así evitar los lugares comunes.