Sep 15
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Un sólo día

El mayor desafío del proyecto fue encontrar la forma para lograr en un sólo día una visión caleidoscópica, un retrato profundo de la ciudad y su gente, hazaña imposible para un equipo cinematográfico tradicional. Sin embargo, la propia ciudad nos marcó el camino, pues al ser multiforme, híbrida y diversa, sólo quienes transitan por sus venas podrían retratarla desde sus entrañas más recónditas.

Por ello, integramos un equipo con personas que respiran su aire y beben su agua, que la acarician o maltratan, que la gozan, la sufren, o la temen día con día. Así logramos hacer una película como la ciudad misma: incluyente y colectiva. Logramos captar imágenes de una manera nunca antes realizada en México, tanto por la magnitud del proyecto como por la forma en el registro de los materiales, lo cual, inyectó a la película un aliento sui generis y hoy le da un carácter histórico.

Primero, lanzamos una convocatoria abierta en medios electrónicos e impresos para que cualquier persona, de  cualquier edad, sexo  o condición social pudiera  participar. Convocábamos a 300 y la respuesta sobrepasó la expectativa,  participaron más de 800. Así, conjuntamos un formidable equipo que, el 15 de septiembre, durante un sólo día, recorrió cámara en mano las calles de la ciudad y sus zonas conurbanas. Con su lente atraparon las instantáneas de la ciudad y nos regalaron los ángulos desde los que viven su tiempo, su contexto, su mundo.